Por Paola Flores 

La doctora Mabel Yescas Sánchez inició su intervención en el foro Gentrificación en Oaxaca: Procesos, problemáticas y soluciones —organizado por universitarios— asumiendo que todos somos gentrificadores en el momento en el que migramos de un lugar a otro “porque generamos efectos tal vez a menor proporción, pero los generamos.”

Explicó que cuando la ciudadanía desplazada del Centro, va a la periferia, modifica esa periferia a la que llega. “Deberíamos empezarnos a plantear, realmente ¿quién no es gentrificador?”, lanzó ante una audiencia conformada principalmente por jóvenes, también mujeres y hombres adultos y algunos extranjeros.

Durante poco más de 30 minutos expuso lo que llamó “datos duros” sobre el tema, detalló las dinámicas sociales, económicas y turísticas en la capital oaxaqueña y estableció los siguientes puntos: 

  • De 1950 al 2020 el crecimiento poblacional en el Centro Histórico no supera el uno por ciento.
  • Lo que sí hay es crecimiento habitacional, a causa de una subdivisión de viviendas.
  • Oaxaca siempre ha vivido del comercio al pormenor, la siguiente actividad económica en importancia es la actividad turística, enfocada al alojamiento y alimentos y posteriormente el sector gubernamental.
  • El gobierno se ha enfocado en la actividad turística como motor de la economía.

La profesora Yescas señaló las implicaciones que ha tenido la política pública del gobierno estatal al atraer un turismo de masas, pero precisó que contrario a la percepción generalizada de la excesiva presencia de turistas extranjeros, los que más visitan Oaxaca son turistas nacionales.

Se les achaca mucho que es el turista extranjero que viene y quien nos está invadiendo y no, quien más nos visita aquí es el turismo nacional, ¿ok?

Mabel Yescas Sánchez, doctora e investigadora.

En el Boletín de la Actividad Turística 2022 de la Secretaría de Turismo estatal se especifica que el 90.47 por ciento de los turistas que llegan a Oaxaca de Juárez son nacionales, mientras el 9.53 por ciento son extranjeros. 

Además añadió que el espacio público es algo que todos configuramos, por la manera en la que lo usamos, lo habitamos y lo comercializamos. “Nosotros decidimos”, aseguró. 

Sin embargo, admitió que la gentrificación actual ha transformado los patrones de consumo en la ciudad. “Existe un desplazamiento de la clase trabajadora por una una clase media, media alta que ya no quiere consumir cualquier cosa, ya no quiere mole, sino un muss de mole. Existe un remplazo poblacional y hay una guerra de clases.” 

Por su parte la la directora del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública del Congreso local, Laura Jacqueline Ramírez Espinosa abrió su intervención definiendo qué es la gentrificación y citó a Neil Smith, quien se refería a la gentrificación como un proceso de conquista, de desarraigo, de uso de la fuerza que no implica siempre violencia pero sí el empuje directo hacia la pobreza, con ayuda de racionalidad perversa y el desplazamiento de la población gracias al uso de mecanismos indirectos, permitidos por el Estado. 

Advirtió sobre la fuerte participación de la autoridades locales para promover la gentrificación, “porque venden el turismo a una fuente económica de ingresos seguro para ellos, para el Estado.”

Habló de la utilización de la Cultura como eje gentrificador y dijo que el gobierno hace uso de ella para atraer al turismo. Esto ha impactado en la vida de los locales y las consecuencias se pueden observar en los siguientes aspectos: 

  • El incremento de los impuestos, sobre todo en la zona céntrica.
  • Una presión en los servicios, mayor necesidad en temas de recolección de basura, en temas de seguridad pública, de drenaje, el uso de suelo.
  • Inversión de capital fijo en el mercado inmobiliario y de infraestructura. Los que más invierten no son los locales, son extranjeros que vienen con otro poder adquisitivo a comprar establecimientos e inmuebles para explotarlos económicamente. 
  • Se crea una especulación inmobiliaria, es decir, se fijan otros precios, determinados de acuerdo a la demanda, precios que ya no son accesibles para los locales. 
  • Aumento de las rentas en el Centro. Los precios de hace 10 años no son los mismos precios de ahora. 
  • El desplazamiento habitacional y simbólico de la ciudadanía.

Ambas académicas ofrecieron algunas soluciones, entre las que se encuentra un diagnóstico correcto del problema, la concientización de la ciudadanía y la observación atenta de los procesos que está atravesando la ciudad. También en el aspecto legislativo se propuso regular el alojamiento a través de aplicaciones móviles, controlar el costo de los alquileres y los precios de viviendas, una regulación de uso de suelo, así como beneficios económicos equitativos y un pleno goce del derecho a la ciudad.

Laura Jacqueline afirmó que las investigaciones hechas desde Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública del Congreso local, en las que se aborda el problema de la gentrificación, sí son del conocimiento de las diputadas y diputados. “Tengo entendido que ya han comenzado algunas pláticas con el Poder Ejecutivo para realizar acciones.”

Al finalizar la intervención de ambas en el patio central del Instituto de Investigaciones Sociológicas de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, las personas que asistieron a escucharlas dejaron a un lado la definición de lo que significa o no la palabra gentrificación y se enfocaron en sus consecuencias. Compartieron sus impresiones e historias, en lo que una señora calificó como: la experiencia de los ciudadanos de a pie. 

Ella contó: “Yo soy nacida y criada en Oaxaca, viví en la calle de Colón, a partir de 1982 me tuve que pasar hacia 1º de Mayo, ahí por estas temporadas siempre se suspendía el agua, ahorita está tantito peor y se sabía que el agua se iba hacia San Felipe, hacia los hoteles.” 

“Claro que tenemos que compartir, pero también tuve una experiencia en donde en el mercado 20 de Noviembre un extranjero regañó y humilló a una señorita que estaba asando carne. Creo que sí es muy importante tener muy claro nuestra identidad, claro que puedo conocer otros ámbitos culturales, pero con el respeto que se merecen nuestras culturas ancestrales que no tienen porque ser tachadas de mínima, indígena o de india.”

Otro ciudadano compartió que él vive en el Centro, en la calle de Independencia, “ahí se pagaba casi cinco mil pesos de predial y este año se van a pagar 21 mil pesos, será 500 por ciento más, (lo digo) nada más como dato para que la gente comprenda. Hay muchos que tienen que pagar eso, por eso quizá tienen que volverse Airbnb. Eso no se puede pagar. Otra cosa que quería decir es que ojalá esto se organice cada dos meses porque yo creo que es muy importante. Y otra cosa, si alguien tiene mucho dinero de procedencia ilícita, compra una cuadra entera en frente de El Llano y casi no se escandalizan, pero a lo mejor si fuera gringo, tal vez sí”.

Ante esa afirmación, una señora contestó decidida: Sí nos indignamos.

Jorge González, dueño de la Librería El Burrito sumó el contexto de lo que ocurre en el barrio de Jalatlaco, declarado “barrio mágico” en marzo de 2023: “Ahí en el barrio con los vecinos algo que me he podido percatar, la mayoría de los espacios que hay en la calle de Aldama son de gente oaxaqueña, muchos tienen pequeños negocios. Venden crepas, café, tienen barberías. Es importante desde el pequeño comercio tener un diálogo y etendimiento con la historia que tiene cada espacio y cada dueño. Llegar a un punto en el que se pueda hacer un trabajo en conjunto. Una de las propuestas que se van a trabajar ahí posteriormente es la defensa del comercio tradicional del barrio de Jalatlaco y la defensa del pequeño comercio.” 

“Es bien sabido que hay establecimientos, espacios que los dueños son políticos y que es una parte importante que mencionaban en la charla, no enfocar toda nuestra ira o nuestra crítica hacia el turismo, hacia el europeo, el americano, no olvidar que aquí también hay una élite que se está viendo beneficiada de todo esto.” 

Por otro lado, Jorge Reyes trajo a la memoria que el fenómeno de la turistificación no es nada nuevo, “durante el Porfiriato por eso se construyó el teatro Macedonio Alcalá ¿no? para albergar la cantidad de turismo y de artistas que había en el momento, por eso la ciudad de Tlaxiaco era considerada como la pequeña París.”

Él se dedica a organizar talleres sobre extractivismo en las comunidades de Oaxaca. Convocan a asambleas comunitarias para informar sobre este tema. Él considera que el tema de la turistificación sólo es el principio de lo que se viene: “todos conocemos que el proyecto del Corredor Interoceánico está sobre nosotros, nos está soplando en la oreja y no va a ser el magisterio ni las organizaciones sociales las que congreguen la movilización porque están cooptadas por la pasividad de esta administración, así que va a ser desde la ciudadanía que poco a poco va a darse cuenta del problema que se nos viene encima.”

Otra ciudadana con su hijo en brazos dijo que los empresarios nacionales y locales y las autoridades se han servido de Oaxaca para sus intereses: “como la familia Harp Helú, que se dicen oaxaqueños, pero no lo son, o el gobernador anterior que se vino a vivir unos años antes a Oaxaca, pero ni siquiera lo conocía, se han servido a nombre de decirse oaxaqueños para saquear y servir a intereses de una clase muy minoritaria, chingándonos a las grandes mayorías y un factor importante que nos trajo hasta aquí es la ignorancia porque hemos sido excluidos de una información completa de las consecuencias de este tipo de proyectos para nuestro estado, de éstas políticas de desarrollo entre comillas que plantean”, señaló.

La ciudadanía que asistió.

Las preguntas siguieron sumándose: ¿Cuánto despojo, desplazamiento no habido en la Costa? ¿Quiénes se han apoderado de esas playas? ¿Qué pasa con el mercado negro de las habitaciones que no están en Airbnb? ¿Qué cosas sí podemos hacer nosotros?

Flor Ventura, arquitecta y activista apuntó que las terminologías se quedan cortas, porque los fenómenos que se están viviendo en Oaxaca “son parte del capitalismo salvaje de muerte que estamos viviendo, residentes extranjeros ya son el 400 por ciento que ya están aquí habitando, 22 mil personas, nacionales o extranjeros ya se vinieron a vivir de manera temporal o permanente, no sólo es el turismo, ni las personas, es un sistema tan fuerte que nos está aplastando.”

“Y estamos dejando esto en manos de los políticos, del gobierno, pero ellos no saben de esta información, ellos lo que quieren es vender, lo que quieren es lucrar con el turismo. No son personas que saben de datos y se nos ve a nosotros como que racistas con los extranjeros.”

Con la intervención ciudadana finalizó el foro y los participantes coincidieron en que este tipo de espacios son necesarios para seguir hablando, escuchando y concientizando sobre este tema. 

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