Por Paola Flores
La Cordillera Norte no es solo un pulmón verde. Es una zona protectora forestal que abastece de agua y regula el clima para toda la zona conurbada de Oaxaca. Su conservación es una tarea urgente y prioritaria para la sociedad y el gobierno. El Observatorio Ciudadano Comunitario de Agua y Medio Ambiente de los Valles Centrales de Oaxaca (OCCAMA) ha insistido en que el desarrollo urbano en estas 60 mil hectáreas es “completamente inviable” por razones biofísicas, sociales y financieras.
A pesar de esta advertencia, el ayuntamiento de Oaxaca de Juárez acordó, de manera sospechosamente rápida el pasado 29 de julio, derogar el acuerdo que mantenía suspendidos los permisos para cambios de uso de suelo en la zonas de reserva del Cerro del Crestón. La decisión, tomada en plena Guelaguetza, ha encendido las alarmas de las organizaciones ambientalistas, que ven en esta medida una posible apertura a los intereses inmobiliarios que han codiciado la Cordillera durante años.
A las pocas horas de este cambio ya habían aparecido letreros con los nombres de las nuevas calles en este espacio.
En 2023, una tentativa de revocación similar desató protestas y enfrentamientos, que obligaron a posponer la decisión. Ahora, el ayuntamiento ha vuelto a la carga, argumentando que el asunto ya está “suficientemente discutido” y que la medida busca dar certeza jurídica a los propietarios.
Para las 28 organizaciones que conforman el OCCAMA, esta explicación es insuficiente y abre una serie de interrogantes preocupantes:
- ¿Existe realmente un programa de manejo para el área? Si es así, ¿dónde y cuándo se publicó?
- ¿Cuál es la opinión del Consejo Técnico Asesor de la Zona de la Reserva Ecológica, creado para este tipo de decisiones?
- ¿Qué postura tienen las dependencias federales como la Semarnat y la Conanp sobre esta decisión que afecta a un área vital para el abasto de agua de la capital oaxaqueña?
- ¿Por qué no se ha realizado un estudio serio sobre la tenencia de la tierra en la Cordillera, a pesar de las múltiples solicitudes de la sociedad civil?
Ante este panorama, la organización exige a las autoridades de los tres niveles de gobierno que protejan esta zona y los servicios ecológicos que provee a la población. Además, proponen una serie de medidas concretas para conciliar los derechos de propiedad con el derecho humano colectivo a un medio ambiente sano:
- Un diálogo abierto con amplia participación social y transparencia para evitar conflictos de interés y la corrupción ligada a los proyectos inmobiliarios.
- La creación de un fondo metropolitano con participación pública, privada y social, para conservar y regenerar el monte.
- La elaboración de un plan de desarrollo de la zona conurbada que sea concertado, con solidez técnica, y que se convierta en ley.
Juan José Concejo del Instituto de la Naturaleza y de la Sociedad de Oaxaca (INSO) enfatizó en noviembre de 2024 que es necesario adquirir una perspectiva histórica sobre los más de 10 mil años que llevan los oaxaqueños habitando la región y cómo tan sólo en los últimos 50 años la explotación del suelo, el acelerado crecimiento y la imposición de una única forma de desarrollo puede anticipar un fin trágico a la ocupación de la Reserva Ecológica.




